Another love story

por Denis Fortun
 
Un sujeto difícil, sin dudas; ahora recuerdo su caída al vacío. Fue en ese instante en que tuve la certeza de que él me iba a querer siempre, aún cuando le hiciese lo más feo del mundo. Infeliz, que no son todos los que están dispuestos a amar a una mujer como yo. Una bailarina, pero no una clásica, sino una chica que desde un escenario miserable se contonea de manera vulgar y mientras lo haces te comen con los ojos, porque a toda costa pretenden poseerte y, luego de consumado el acto, te tratan con desprecio. Sin embargo, él me adoraba en silencio y, yo, muchachita retorcidita que soy, no permitía que se me acercase, entre otras cosas por su defecto ¡Y es cierto! Si en una fábrica de juguetes, se supone que hacen miles de soldaditos para agenciarse cuantiosas ganancias que han de generar los padres de niños lerdos que prefieren pasarse el día jugando a la guerrita en medio de una soledad que asusta, antes de estar en la calle con otros niños ¿Ninguno se percató entonces que salía al mercado un producto incompleto?
 
 A lo mejor fui lacerante, pero no me pesa. A los hombres se les trata con mano fuerte, sino te devoran y después te escupen. Razones de sobra puedo argumentar a mi favor. La vida de una bailarina de cabaret, ya lo dije, para nada es rosadita, a pesar de las lentejuelas y las frivolidades que nos acompañan. Aparentando no conocer sus sentimientos, yo flirteaba con el payaso, que lo mismo era un pobre diablo que se esforzaba en ser reconocido como artista ¿Reconocidos los payasos? Únicamente entre ellos mismos y, con envenenadas críticas además. Y es que la mayoría de la gente los identifica como algo menor, que a veces ni sirven para divertir a los niños; si a caso, sólo meterles miedo con esas caras pintorreteadas. Reconozco que, aunque lo hacía para molestarlo, no dejaba de reconocer que lo mismo, un militar -si es de carrera y alta graduación, por supuesto; no un guerrillero que más tarde se pone los grados que le vienen en gana, lo que lo vuelve en un peligroso payaso-, aún cuando planifiquen los aspectos más insignificantes de la vida de una chica frágil y sensible como yo, que va en busca de libertad, poesías y rosas -lo que los convierte asimismo en seres aburridísimos los cuales hay que premiar con la infidelidad-, sin dudas son mejores candidatos para la sagrada institución que representa el matrimonio. Y era gracioso todo aquello, por eso, cuando desapareció sentí nostalgia y al payaso le hice un fuerte reproche por el sórdido acto que cometió. Sin embargo, más tarde le ofrecí mi perdón como si nada hubiese pasado y la ausencia de mejores pretendientes y, cierta afinidad por lo morboso, me llevó a que de una buena vez aceptara sus favores. Pobre de mí. Saberme sin compañía me aterra.
 

 

Hoy, los que alaban desmedidamente mi estatus social, antes me acusaron de “ingrávida” por mi comportamiento ¿Y no es esa mi naturaleza? Si alguna ligereza habita en mí, es la de mi propio cuerpo, que es de papel; empecemos por ahí. Yo en cambio, ignoré tan maliciosos comentarios ¡¿El Payaso?! Un tipo desabrido, esmerándose por atenderme a cada instante para dulcificar mi amor. Lo que marcaba una relación que, a falta de un oponente casi perfecto, marchaba de mala gana.
Fue ahí cuando justamente apareció él. Una tarde sentimos una algarabía tremenda que anunciaba su increíble regreso. Ya todos juntos, escuchamos sus “aventuras” -el ego es un animal de apetito enorme; estando solos me confesó que las había inventado-. Y yo me pregunto, ¿no es obsesivo – y además, por lo repetitivo, muy falto de imaginación- eso de crear historias donde los héroes terminan siempre el estómago de un animal gigante? -como lamento lo mismo, que en la vida real no haya animales lo suficientemente grandes, como para que se coman de verdad a cada uno que andan por las calles…-. En fin, un cuento demasiado recurrente y triste. Lo importante para mí, era que enfrente tenía a un militar gallardo (si se le ignora su defecto, esta vez casi imperceptible), resuelto, diferente a lo que fue, un buen partido, que ahora aparentaba hacerle poco caso a mis insinuaciones, a tal punto, que por momentos dudé de su sexualidad; ya casados, me confesó que jamás su ardor por mi había menguado, al contrario; pero que como me quería a toda costa, decidió provocarme con cierta frialdad y desinterés, detalles que confieso, les funcionaron porque, mi desesperación por tener a un hombre era superior; no porque me haya creído lo de su indiferencia, que para nada hizo rendirme por completo. Ya lo dije, no soporto estar sola.
Mi anterior pareja, como es lógico, se convirtió en un juguetito insufrible, odioso, amenazándome a toda hora, que mi afrenta para con él yo habría de pagarla y, lo subestimé ¡Mediocre! Un sujeto que no era capaz de entender mi refinamiento, no podía continuar conmigo y, al no tenerme más, me lanzó una noche a la estufa. Y lo peor, es que la historia la hayan desvirtuado y, aparezca por ahí que fue una prueba de amor irrefutable que quise darle al militar ¡Qué corriente de aire y abuelito muerto! ¿Intentan ignorar el fuerte empujón que recibí del sanguinario payaso?

Por fin esta mañana nos casamos. Una sabia decisión respaldada por una buena oferta. Un general es un miembro de respeto en la comunidad. No importa que sea cojo u otra cosa; lo que nunca será un payaso belicoso y neurótico por muy hermoso que sea, que no es el caso. Soy una muñequita feliz, soy una Reina y, mi General, me adora. Eso sin dejar de mencionar que los nuevos rangos nos distinguen sobre el resto, sin importar el hecho de que no tenga vasallos, ni cortesanos, y mi esposo no cuente ni con ejércitos ni con artillería, ni ligera siquiera.

¿Mi consuelo? MI marido no es el único general en semejante contexto, y yo la única reina sin feudo.

 

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3 comentarios

  1. Al inicio del otro correo, lo que quise decir es que, escribiendo, a veces no se lo que hago. Va y algun cabron viene ahora diciendo que eso se nota

  2. Pues a veces no se lo hago, mmi buen anonimo, y seria bueno para mi que criticaras los que no te gustan, eso me ayudaria definitivamente. Sobre los punto, tienesrazon, merecen una nueva revisada. Ya se la dare con tiempo. Un abrazo y siga viniendo por aqui

  3. Este es casi como el de la cucarachita martina y la caperucita roja, perfecto. Cuando no comento es porque no veo que se mantenga el nivel, y mi interes no es criticarte. Este es muy bueno, y si le revisas la puntuacion llegaria a ser perfecto como los otros dos, pero tu sabras lo que haces, son tuyos.


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