Problemas para chiflar

por Denis Fortún
domingo 23 de agosto del 2009 en Cuba Inglesa

Esta vez fue Renecito. Luego de Mariela, es el segundo conocido que veo llegar al aeropuerto de Miami. René era vecino mío. Un joven tranquilo, hijo de una ingeniera que trabaja en la Refinería, al que sólo le interesaba alquilar películas americanas y que era considerado por algunos lo que en Cuba se denomina “un elemento pre-delictivo”. Esto porque había dejado los estudios y, además, su padre vivía en Estados Unidos.

Por supuesto, tras varios minutos de conversación le pregunté por la gente del barrio. Su contesta fue tremenda, repleta de aspaviento:

“¡Muchacho, aquello está en candela! A Rolandito le tumbaron el negocio del Banco de Películas y se las decomisaron todas. Le quitaron los videos (reproductores) y tuvo que pagar tremenda multa. A Zenaida, la que vendía cigarros sueltos, se le tiraron y le cogieron seis cartones de huevos, diez libras de café en grano, camarones y langosta que se robaba el hijo del puerto pesquero pa’ venderla, y se la llevaron pa’ To’ el Mundo Canta; allá en Pueblo Grifo, cerca de casa de la jevita que fue mujer tuya, ¿te acuerdas? A César, el hijo del médico de la familia -a ese tú no lo conociste, vino al barrio meses después de tú haberte ido-, que ya tiene 19 años, lo agarraron con un batecito de efori encima mientras se fumaba otro en medio del Prado, por la madrugada, con su jevita, como si fuera un Partagás, y en tremendo arrebato. Dicen que opuso resistencia y le dieron sus respectivos pescozones.

“Y por último, el Dr. Rivero, el ortopédico prieto que tiene una hija que está muy buena, la mulatica, ¿te acuerdas de Yahíma? Bueno, el negro se dio tremenda fajá con el de Vigilancia, porque el tipo ofendió a Obama y dijo que los negros sólo dan problemas. La cosa empezó mientras jugábamos dominó en los garajes de enfrente al edificio. El doctor piensa que puede haber un cambio en cuanto a Cuba con el americano prieto, y nos disparó una muela espesa sobre el tipo. Y el otro, el chivatón, le gritó que los americanos todos eran unos hijos de puta, y que los negros peores, por sumisos. Imagínate, calambuco por medio, la sangre se pone caliente. La mesa comenzó a ponerse tensa, y de buenas a primera el doctor gritó “¡me tranqué!”. Creí se trataba del juego, y al ver mis fichas no entendí nada, porque yo llevaba por una cabeza. El tipo no pudo más con aquella muela jorobada y ahí mismo le metió tremendo bofetón por el tronco de la oreja al vigilante. La que se armó fue del carajo y vino hasta la policía, y claro que se llevaron a Riverón preso y no lo soltaron hasta el otro día. Andan diciendo que es un contrarrevolucionario por defender a los americanos, y que además es un negro racista.

“¡Ah!, y la mujer de Robertico, la que es psiquiatra… chico, la negra gorda ella, muy buena gente, ¿te acuerdas? Ayer le robaron las cuatro gomas del carro y la negra estaba que cortaba. Por supuesto, yo no salí ni al balcón. Tú sabes cómo ha de estar uno antes de la pira: congelado, que te joden en una cuarta de tierra. Es lo que te digo, aquello está en candela y no se puede ni chiflar. Ahora, eso sí, la gente no es igual que antes, que se la dejaban pasar con vaselina. No, para nada. Por eso hay que pirarse, brother. Gracias a Dios ya pise la Yuma. ¡Asere, tú estás igualito!”.

De la serie Crónicas del Aeropuerto

Publicado por Cuba Inglesa en 15:00  

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